miércoles, 26 de agosto de 2009

La anorgasmia femenina, parte 2



Dicho de otra forma: en todo orgasmo femenino intervienen, en cuanto a la recepción de los estímulos, tanto la vagina como la zona clitoridiana, y en la faz de la respuesta motora siempre se dan contracciones vaginales, amén de las reacciones corporales extragenitales y las emocionales. Por lo tanto, los criterios emanados del psicoanálisis (aclarando que muchos psicoanalista abandonaron esta postura) sobre la supuesta madurez del orgasmo logrado por la penetración, ya no se pueden sostener. Se considera normal tener orgasmos, con independencia de la vía de estimulación y excitación a la que esa mujer y su pareja recurran.

¿Cuáles son las causas de la falta de orgasmo en la mujer?

Las causas de las disfunciones sexuales femeninas son de origen variado y múltiples factores pueden coexistir para producirlas. Aunque a veces se piense lo contrario, las causas físicas no suelen ser las más frecuentes. Claro que enfermedades neurológicas o metabólicas graves (problemas hormonales, hipotiroidismo, diabetes avanzadas), los tumores, las operaciones vividas como castratorias o mutilantes, pueden afectar la respuesta orgásmica, al igual que ciertos fármacos (narcóticos, antidepresivos y antipsicóticos, sedantes), pero lo más frecuente es ver la incidencia de factores situacionales como, por ejemplo, la estimulación inadecuada por parte del varón: las mujeres no siempre se excitan con el mismo estímulo, ni en el mismo lugar ni con la misma posición. Y, lo que es más digno de rescatar, no siempre se excitan y estimulan como el varón cree que ellas lo logran. Es el famoso yo creía que a ella le gustaba... Muchas veces una pareja en la cual la mujer no termina está encubriendo una relación deficiente y pobre.
Es cierto que la mayor parte de los antidepresivos (no todos) producen un retardo orgásmico (a veces disminuyendo el deseo sexual y la lubricación vaginal) pero esto tiene solución – lo que explicamos en otro artículo - y no por ello los pacientes de ambos sexos tienen que abandonar su tratamiento psicofarmacológico.

¿La mala comunicación puede ser una de las causas?

Por cierto que sí, una de las causas puede ser la escasa comunicación, ya que muchas personas creen que todo se tiene que dar espontáneamente y que nada hay que hablar sobre lo que a cada uno le pasa: esto puede ser lesivo para la sexualidad. Si alguien se entiende a la perfección sin hablar bienvenido sea, pero si no, ¿van a tener que quedar en silencio, penando por ello?
Es indudable que también tienen mucho que ver las actitudes machistas y un marco de represión familiar y educativa, en el que nunca se explica a los jóvenes ni a los adultos cómo es la respuesta sexual fisiológica.
También hay que destacar la incapacidad de ciertas mujeres de abandonarse a las sensaciones placenteras y estar pendientes de si van a terminar o no, de allí que muchas finjan el orgasmo, lo que les crea una situación muy tensionante y poco grata.

¿No es mejor fingir el orgasmo, antes que quedar mal frente a los varones?

Fingir los orgasmos condena a una mujer a seguir haciéndolo y a no poder gozar, ya que está más pendiente de la escena que tienen que dramatizar que de su propia entrega al placer orgásmico. Para ella es más importante que él se sienta varón por producirle el orgasmo que su propio goce. Podríamos decir que para poder empezar a tener la posibilidad de orgasmar - si cabe el neologismo- : hay que dejar atrás la actuación y los fingimientos.

¿Hay causas psicológicas concretas que produzcan estos problemas?

Habría que mencionar las causas psicológicas más profundas como:

Conflictos edípicos

Duelos de seres queridos

Fobias sociales y sexuales (fobia a la penetración, a los genitales)

Ataques de pánico

Antecedentes de abuso sexual o violación

Depresión

Esquizofrenias y enfermedades bipolares

Personalidades obsesivas

Muchos de estos problemas pueden haber sido gestados en la infancia pero otros son más actuales, o situacionales; sin olvidarnos las llamadas causas vinculares que se manifiestan en desavenencias serias en la relación de pareja. Por ejemplo: el estar con alguien que sea eyaculador precoz puede ser una de las causas de que esa mujer no sea orgásmica: ¡simplemente el varón no le da tiempo!

¿Existe el miedo a sentir el orgasmo?

Mi novia tiene dificultades para llegar; arriba a un punto donde la tensión sube pero no puede seguir subiendo y se queda ahí. Entonces se asusta y se queda ahí y paramos de hacer el amor. ¿Cuál sería la solución?

Hay algo de cierto en lo que cuenta este joven de que su novia se asusta e inhibe el orgasmo. Una paciente refería que, después de su primera vivencia orgásmica, que fue muy intensa, tuvo una crisis de angustia, derivada de una educación familiar donde el placer era pecado pero donde, a la vez, se vivían situaciones promiscuas. A partir de allí no volvió a tener orgasmos y comenzó a fingirlos por temor a que sus compañeros la dejaran. Es interesante destacar que ella logró recuperarlo – me decía– por la masturbación. El círculo era perfecto: ella no le pedía a sus compañeros que la estimularan en forma adecuada por estar pendiente de darles el orgasmo; como consecuencia no podía integrarse a sus propias sensaciones placenteras. Como este caso hemos visto otros similares con miedos diversos –ante la posibilidad del orgasmo-, que transcribiremos con palabras de esas mujeres:

A caer en la prostitución

A descontrolarme

A volverme loca

A ser una perdida

A que mi pareja me vea como a una cualquiera

A orinarme

A entregarme demasiado y quedar esclava de ese varón

Por último, sin excluir otros temores (a ser dañada y lastimada por la penetración, a sentir dolor, a ser desgarradas), la Dra. Helen Kaplan hablaba del miedo al éxito, que desgraciadamente se ve mucho y en distintas áreas. Freud diría: son esas personas que fracasan al triunfar, los que fracasan con el éxito.

¿No será que a muchos varones les importa poco el placer de la mujer?

Obviamente, esos varones a los que no les importa si la mujer goza o no, que llegan a sostener incluso que el orgasmo en las mujeres no es tan importante (recuerdo uno de ellos que decía: “en la mujer terminar no es necesario porque ella tiene la descarga de la menstruación”!!), se centran en su propio placer genital: “con tal de que yo termine y ella emita un par de gemidos”, nos decía un conocido Don Juan.
Así esta situación se va perpetuando en el tiempo, impidiendo el goce de la mujer. La paciente que citaba antes, a partir de reconocer mejor sus zonas erógenas y de revalorizarse como persona, pudo comenzar a pedirle a su compañero una mejor y mayor estimulación. Esto muestra que el orgasmo nunca “se pierde” del todo y que si las condiciones son favorecedoras puede volver a experimentarse: no es cierto que una mujer “esté perdida para siempre”, ni que sea hereditario.
Hay varones que le imponen a la pareja la obligación del orgasmo y para colmo de la manera que ellos creen que es la mejor: usualmente con la penetración y él en posición superior. Es muy común la consulta de las parejas que me dicen, por ejemplo: “venimos porque mi mujer tiene anorgasmia vaginal, yo la penetro y ella no termina”, o “¿cómo es posible que ella no termine de esa manera?, todas las mujeres que conocí antes terminaban cuando las penetraba” (en esos momentos pienso: “¿cuántas habrán fingido sus orgasmos?”; no aceptan que pueda haber otras formas de estimulación más eficaces que “su gran falo erecto”. De esta manera, ambos van a cada encuentro sexual esperando que ella le conceda el beneficio del orgasmo logrado de una manera rutinaria y empobrecida. Este es otro tema que vale la pena destacar: el de la rutina, el acostumbramiento, la falta de variantes y el menosprecio o subestimación de otras formas de juego coital.

Un ejemplo clínico

Antes que nada quiero decir que, cuando se consignan casos clínicos, siempre doy datos cambiados para que nadie pueda reconocer de quienes se trata, salvo la identificación con la problemática.
Raúl y Silvia llevan ocho años de matrimonio y, a pesar de que tienen una buena relación de pareja en otros aspectos, el sexo se ha ido convirtiendo en una dificultad cada vez más seria, lo que los lleva a pedir consultas con dos terapeutas de pareja, sin encontrar solución. Él dice: “mi esposa no llega al orgasmo porque yo tengo eyaculación precoz; me pregunta a mí cómo es y no sé explicárselo”. Ella podía excitarse y tenía mucha lubricación pero, a pesar de los diferentes intentos, nunca llegaba al clímax por ningún tipo de estimulación. Raúl se ponía “tenso y nervioso” por esto y eyaculaba cada vez más precozmente, inclusive sin penetrarla.
En este caso se articulan varias situaciones que establecen una complementación negativa: ambos padecen una disfunción sexual y se sienten alternativamente culpables y responsables de la infelicidad sexual de la pareja y, en el caso citado, se daba esta crisis en un marco de amor y respeto mutuos. Se podría plantear cuál es el comienzo de esta problemática: ¿es la eyaculación precoz de Raúl que trae aparejada la anorgasmia de Silvia?, o ¿es la disfunción de ella que lo exige a él y le produce niveles de ansiedad cada vez mayores? Tal vez ellos, como en tantos otros, traían un bagaje previo de conflictos en el área sexual que se potenciaron mutuamente.

¿Cómo son los tratamientos de la anorgasmia femenina?

El eje central del tratamiento de las anorgasmias son las llamadas Terapias Sexuales, psicoterapias focalizadas, breves y de resolución sintomática. El objetivo principal de estos tratamientos es lograr que la mujer se entregue a la experiencia sexual sin temores ni culpa, cambiando el sistema sexual en la que se mueve. A nivel vivencial, la Terapia intenta crear un ambiente no exigente, relajado y sensual, que permita el natural transcurrir de su respuesta sexual. Se alienta a la pareja (a veces con ejercicios a realizar fuera del ámbito del consultorio) para lograr comunicarse abiertamente sus sensaciones y deseos y se prescriben tareas que ambos deberán realizar en su casa. Con esto se logra eliminar los obstáculos inmediatos que se oponen a un buen funcionamiento sexual.
Muchas veces me preguntan sobre el uso de los vibradores para aumentar el estímulo y para esto no hay una respuesta unívoca: hay mujeres y varones (especialmente estos) que lo rechazan y en otros casos he visto que recién con su uso pudieron llegar al orgasmo. La objeción habitual es que puede quedar adicta al vibrador y que va a reemplazar al compañero. Ninguno de estos casos se suelen dar en la práctica.

¿Estos tratamientos excluyen la psicoterapia?

Muy por el contrario suelen complementarse, justamente para resolver otros problemas más profundos y antiguos: conflictos de la infancia, escenas infantiles de abuso sexual, fobias, depresión, y trastornos de la personalidad, ameritan un abordaje múltiple; en estos casos se necesitan sumar esfuerzos para resolver el problema.
Es llamativo ver que algunos de los pacientes, de ambos sexos, que están bajo tratamiento sexológico, son derivados por sus mismos psicoterapeutas con quienes además trabajan sobre otras conflictivas.

¿Hay medicaciones para tratar las anorgasmias?

Si es un cuadro de fobia, depresión, esquizofrenia, o ataque de pánico, necesita ser medicada para controlar esas patologías.

Si hay un déficit en la lubricación vaginal, será necesario el uso de un lubricante íntimo con las siguientes características:

Que no sea maloliente

Que no irrite la vagina ni le cambie el PH (el grado de acidez) del medio

Que no abra los poros del profiláctico (por eso se desaconsejan la vaselina, lanolina o cremas que las contengan)

Que no manche

Actualmente se está investigando el uso del sildenafil, conocido como Viagra, ya que los cuerpos cavernosos del clítoris tienen una estructura similar a los del pene. Se piensa que este medicamento podría aumentar la sensibilidad y la vasocongestión vulvar y vaginal. Esto se encuentra en plena etapa de investigación pero nosotros hemos visto mujeres anorgásmicas que mejoraban su respuesta sexual con el uso de este medicamento usado con notable eficacia en la disfunción eréctil del varón.
Como conclusión diré que un gran porcentaje de las mujeres anorgásmicas se ven favorecidas por los modernos tratamientos sexológicos (breves, focalizados, económicos) obteniendo la posibilidad de llegar al clímax sin culpas ni inhibiciones, enriqueciendo su vida erótica y amorosa.

viernes, 21 de agosto de 2009

LA CODEPENDENCIA, PARTE I



La codependencia es un trastorno producto del entorno en el que hemos crecido y en el que nos han educado. La persona que es codependiente sufre por cosas por las que realmente no le corresponde sufrir, monopoliza el sufrimiento ajeno y lo hace suyo, al mismo tiempo que se olvida de sus verdaderos problemas, los propios.

En la práctica soy codependiente cuando yo pienso que soy responsable de los pensamientos, los sentimientos y las acciones del otro, y pienso que el otro es responsable de mis pensamientos, mis sentimientos, y mis acciones. Hay cierta confusión o mezcla de identidades en una relación codependiente. Un codependiente no sabe dónde termina él, y dónde empieza la otra persona.

Se establece la codependencia con “otra persona” que puede ser un niño o un mayor, con quien estamos vinculados afectivamente (hijos, maridos, esposas, amante, abuelos, padres, hermanos, amigos, etc.) que pueden ser alcohólicos, drogadictos, que padezcan enfermedades físicas o mentales, anoréxicos o con desordenes alimenticios, etc.

Es la manera en que permitimos que la conducta de otra persona nos afecte y en la forma en que tratarmos de tratarla a ella: los cuidados obsesivos, controladores, “ayudadores”, en la baja autoestima que raya en el odio hacia uno mismo, en la auto represión, en la abundancia de ira y de culpa, en la peculiar dependencia de gente peculiar, en la atracción por y en la tolerancia de lo bizarro, en el estar centrado en otro que conduce al abandono de uno mismo, en problemas de comunicación y de intimidad.

Existen múltiples definiciones de codependencia entre ellas:

“La Codependencia es una conducta adictiva, caracterizada por el control o la focalización obsesiva en las necesidades y dificultades de la vida de otras personas, en desmedro de la atención de las necesidades y del cuidado de la propia persona”.

“Una persona codependiente es aquella que ha permitido que la conducta de otra persona la afecta y que esta obsesionada por controlar la conducta de la misma.”

“La codependencia es una modalidad de comportamiento vincular que conlleva un alto nivel de estrés. Las enfermedades tanto de carácter orgánico como emocional quedan asociadas tanto al sufrimiento padecido dentro del vínculo como al descuido y abandono de su propia persona característico de la personalidad codependiente.”

“La codependencia es un modo de satisfacer las necesidades que no satisface las necesidades. La vida del codependiente es una continua obsesión y preocupación por los problemas de otra persona.”



Es una enfermedad familiar. Entonces cada familiar requiere de la recuperación para romper el ciclo vicioso de adicción generacional.

La conducta codependiente está enquistada en la sociedad a la que pertenecemos y en nuestro entorno familiar, porque es de ahí de donde nosotros la hemos aprendido y terminado aceptando como un comportamiento correcto.

Muchas veces queda enmascarada dentro del “ser buenas personas”, “un buen hijo”, “una buena madre”… lo cual hace que sigamos estancados en una forma de pensar, sentir y comportarnos que nos hace sufrir inútilmente y que no nos hace ser mejores personas.

Es también importante señalar que la codependencia puede afectar sólo a una parcela de nuestra vida, podemos tener un comportamiento correcto en el trabajo, socialmente o con los amigos, y que sin embargo nuestra faceta codependiente sólo se desate en la vida familiar o en las relaciones de pareja.

Pasamos nuestra vida rescatando a las personas que nos rodean.

Rescatar, consiste en hacer cosas por los demás que son perfectamente capaces de hacer por si mismos y que probablemente deberían estar haciendo. En las palabras de Scott Egleston, a quien Melody Beattie cita en su libro:


“(…) rescatamos cada vez que nos hacemos cargo de las responsabilidades de otro ser humano, de los pensamientos, los sentimientos, las decisiones, la conducta, el crecimiento, el bienestar, los problemas o el destino de otra persona”.

sábado, 15 de agosto de 2009

HABLANDO DE CELULITIS




La celulitis es común, casi toda las mujeres la tenemos pero esto no la hace menos indeseada. Hay muchos rumores acerca de esta condición.

Descubre que es real y lo que no lo es.

1- La celulitis es grasa. Según la medicina la celulitis es grasa normal. Es más visible porque esta cerca de la piel.

2- La celulitis es más común en mujeres que en hombres. Pero hay hombres que la tienen.

3- Según los médicos las cremas, lociones y pociones no son efectivas contra la celulitis. Ni siquiera pueden alcanzarla porque esta bajo las capas profundas de la piel donde no penetran.

4- Pero las cremas aumentan la circulación en esta área y esto puede ayudar. También algunas cremas hacen que se inflame la piel y se vea mas pareja mientras dura el efecto de la misma, por lo que en este sentido ayudan aunque no la eliminen.

5- La celulitis es probablemente genética, hay muchas personas con sobrepeso que no la tienen y muchas flacas que la tienen. Pero si la persona tiene celulitis y engorda esta aumentará. Por esta razón al bajar el nivel de grasa en el cuerpo (adelgazar) la celulitis baja.

6- Un cuerpo flácido hace que la celulitis sea más visible. Un cuerpo firme con buen tono muscular la hace menos notoria. Esto es porque la flacidez se puede confundir con más celulitis. Pero el ejercicio no la hace desaparecer por completo.

Los mejores ejercicios son los que tonifican los músculos sobre todo en las áreas donde se sufre de celulitis. Si hay sobrepeso se necesita también de ejercicio cardiovascular.

7- Muchas personas aseguran que los masajes contra la celulitis ayudan porque movilizan la grasa y la redistribuyen.

8- Según testimonios la mesoterapia también ayuda a disminuirla (mientras se esta en tratamiento). No hay estudios serios sobre su efectividad.

9- Si la piel esta bronceada la celulitis se nota menos.

10- La endermologia y otros tratamientos médicos pueden mejorarla pero no la eliminan y puede regresar una vez termina el tratamiento. Se trata de controlarla no de eliminarla. Pero cada día hay mas tratamientos y la esperanza no se pierde de un día tener una solución.

11- La liposucción no ayuda a mejorar la celulitis según estudios

12- Según algunos estudios si la persona fuma y deja de hacerlo la celulitis puede mejorar.

13- Al pasar los años la piel de pone mas delgada y con esto la celulitis se hace mas aparente.

14- Aunque el agua es saludable no hay evidencia que el tomar mucho agua ayude a eliminar o mejorar la celulitis.

lunes, 10 de agosto de 2009

AUMENTA TUS DEFENSAS



¿Te quejas de que eres un imán para las enfermedades porque invariablemente se te pega todo lo que anda por ahí? ¿Te sientes mal con demasiada frecuencia, tanto que te preguntas por qué los demás son tan saludables y tu atraes los malestares como la miel a las abejas? La respuesta no está en tragarte decenas de vitaminas ni en automedicarte; es cuestión de inmunidad. Ten en cuenta los siguientes puntos para elevar tu inmunidad!


Amigas de por vida

Piénsalo dos veces antes de decirles que no a tus amigas si te invitan a salir una noche. Los estudios indican que la compañía, la camaradería y el apoyo de un grupo son invaluables, y los buenos amigos son una verdadera medicina. ¡Y eso, chicas, no es una píldora difícil de tragar! Parece que necesitamos las amistades no sólo para que nos hagan una sopa de pollo si nos enfermamos, sino también para evitar enfermarnos en primer lugar. El sistema inmunológico se fortalece si estás bien acompañada. Un estudio del Dr. Sheldon Cohen, profesor de siquiatría en Carnegie Mellon University, en Pittsburgh, halló que las personas que disfrutan la compañía de familiares o amigos, aunque se expongan a los virus, son menos propensas a enfermarse que aquellas que prefieren aislarse. Así que cultiva y mantén tus amistades, y verás cómo tu sistema inmunológico se fortalece.

Sé positiva

El sistema inmunológico recibe muchas de sus señales a partir de nuestro estado de ánimo. Como consecuencia, asumir una actitud positiva de veras ayuda. Investigaciones de la Clínica Mayo muestran que los optimistas tienden a vivir 12 años más que los pesimistas. Segun un estudio de la Dra. Anna L. Marsland, psicóloga del Centro Médico de la Universidad de Pittsburgh, el sistema inmunológico responde más débilmente a una vacuna contra la hepatitis en las personas negativas, caprichosas y nerviosas que se estresan fácilmente, en comparación con aquellas que son positivas. Así que sonríe,y deja de imaginar que va a llover si no hay ni una sola nube negra en el cielo!

Ríete mucho

Una buena carcajada aumenta en el organismo los anticuerpos que combaten las infecciones, dice el Dr. Lee Berk, profesor de medicina familiar en la Universidad de California, en Irvine, quien realizó un estudio en el que les mostró a los estudiantes videos graciosos a la vez que midió la reacción de sus sistemas inmunológicos. Hasta anticipar un encuentro humorístico puede mejorar tu inmunidad, añade el experto. Si hay estrés, las glándulas suprarrenales producen corticoesteroides, que se convierten en cortisol en la sangre y son contraproducentes para tu sistema inmunológico. La investigación del Dr. Berk demostró que la risa baja los niveles de cortisol, así que nos protege. ¡Nuestra primera defensa contra cualquier enfermedad es asumir una actitud alegre y feliz!

Oye música

Saca los audífonos y ¡a escuchar música suave! La música calma y mejora el sistema inmunológico. Según científicos de la Universidad McGill, en Montreal, escuchar música estimula ciertas partes del cerebro asociadas con el mismo bienestar que se experimenta al comer o hacer el amor. El neurofisiólogo Carl J. Charnetski realizó un estudio entre un grupo de reporteros de Pennsylvania, en el que tomó muestras de su saliva para medir los niveles de IGA, una proteína del organismo que combate las infecciones. A medida que se acercaba la hora límite del cierre editorial para los reporteros y estos experimentaban niveles de estrés más altos, los niveles de la proteína IGA bajaban. Pero tras escuchar sólo 30 minutos de música, los niveles de esta proteína protectora subían aunque el estrés siguiera aumentando. Y los niveles de IGA continuaron siendo elevados aun después que dejaron de escuchar la música. hay algo mejor que oírla: ¡componerla!, dice el Dr. Barry Bittman, del Mind Body Wellness Center. Según sus investigaciones, tras tomar parte en una sesión de escritura musical, los músicos examinados elevaron su inmunidad.

Ten más sexo

No necesitas muchas razones para meterte con tu chico bajo las sábanas, pero otro buen motivo para hacerlo es que el sexo mejora enseguida los niveles de IGA, lo que impide que los agentes patógenos entren a tu organismo y captura los que ya entraron. La clave está en las sustancias químicas que se producen en el cerebro y se liberan durante el coito, las que aumentan los niveles de la mencionada proteína IGA. También el tacto es importante. Dar o recibir un abrazo, o cualquier otro tipo de contacto físico, estimula la inmunidad de tu cuerpo.

Muévete

El ejercicio es magnífico para elevar las defensas.¿Por qué? Porque mejora el sistema cardiovascular, y la circulación sanguínea, hace que elimines las toxinas acumuladas en músculos y órganos y ayuda a los riñones y al sistema endocrino a funcionar mejor. Y no tiene que ser un ejercicio intenso. Según las investigaciones más recientes, las personas que caminan vigorosamente de 30 a 40 minutos al día, cinco veces a la semana, sufren de menos gripes que aquellas que permanecen sedentarias.

Duerme

Hay mil razones para no dejar de dormir. Y aquí tienes otra: los expertos dicen que privarse del sueño de modo prolongado desgasta el sistema inmunológico, y que descansar eleva la capacidad del organismo para combatir las infecciones. En una investigación del sueño realizada en Alemania, los voluntarios fueron vacunados contra la hepatitis A y se dividieron en dos grupos. El primer grupo debía dormir bastante, mientras que al segundo se le privó del sueño por 24 horas. Cuatro semanas después, el grupo que durmió tenía dos veces más anticuerpos que el otro; por tanto, su respuesta inmunológica a la vacuna fue mayor. “Para protegerte de las enfermedades duerme de siete a ocho horas por noche”, sugiere el Dr. Charnetski.

Evita el estrés

¿Has visto cómo, de repente, te da fiebre o comienzas a estornudar cuando estás enfrentando una situación tensa, ya sean los exámenes en la escuela o un problema con tu pareja? “Eso se debe a que los altos y prolongados niveles de estrés tienen un efecto nocivo sobre la saludable, dice el Dr. Nag.La gente que vive bajo mucha tensión tiene más resfriados, más problemas digestivos y está más cansada. Hay una enorme evidencia que indica que el estrés y las hormonas que el cuerpo segrega debido a este afectan seriamente nuestra salud física, añade el Dr. Charnetski.

Toma menos antibióticos

Al tomar un antibiótico, destruyes algunas bacterias beneficiosas junto con las dañinas. Necesitamos esas bacterias buenas, en especial las que se hallan en el intestino, para descomponer los alimentos. Deja de consumir antibióticos por cualquier razón y toma el ciclo completo cuando tu médico te lo indique. Crear resistencia a ellos también afecta tu inmunidad.

Cuida tu peso

Quizás estás obsesionada con esos kilos extra sólo por razones estéticas, pero lo cierto es que por cada kilo adicional hay más tejido que las células inmunológicas deben defender. Por eso, la obesidad está vinculada con un menor funcionamiento del sistema inmunológico. Según las investigaciones, los obesos tienen menos linfocitos (un tipo de glóbulo blanco). Cuando se baja de peso, estos vuelven a su nivel normal. También disminuyen debido a las dietas drásticas, de ahí la razón por la que es mejor mantener tu peso ideal.

Ojo con el alcohol

No trates de curar un mal de amores con alcohol. Aunque en moderación sube los niveles de IGA, si bebes mucho, tu inmunidad sufre. El exceso de alcohol daña el sistema inmunológico de dos maneras: conduce a una deficiencia nutricional y, al perder nutrientes, los glóbulos blancos también pierden la facultad de combatir los gérmenes, explica el Dr. Nag. Y el daño que experimentas irá incrementándose en proporción directa con la cantidad de alcohol que consumas.

jueves, 30 de julio de 2009

10 cosas que molestan a los hombres de las mujeres



1.- Invadir el espacio personal
Muchos hombres se sienten ahogados en una relación que dicen se volvió claustrofóbica. No obstante, según no es que las mujeres deliberadamente intenten ahogar a sus parejas, sino que muchas veces necesitan saber cosas que sus compañeros no les dan a conocer, actitud que suele ser interpretada como una invasión.

Además, tanto hombres como mujeres necesitan de sus espacios para desarrollarse personalmente, los cuales el otro debe saber respetar.

2.- Ser celosa
Es común que los hombres aleguen por supuestos celos injustificados de sus mujeres. Sin embargo, no existen los celos sin razón, sino que siempre se producen porque la pareja se siente amenazada. Por ello es importante que el hombre explore cuál es la razón de ese comportamiento.

3.- Hablar en código
"Nadie entiende a las mujeres", esta es quizá una de las frases más repetidas por los hombres. No es que las mujeres se pongan de acuerdo para dejarlos fuera, sino que la lectura emocional de los hombres es mucho más pobre y por lo tanto no son capaces de entender los mensajes que le llegan de las mujeres. Así, "se desesperan, porque no saben lo que les están pidiendo".

4.- Ser demasiado sentimentales
Para los psicólogos que analizaron las afirmaciones de AskMen, no les parece raro que los hombres se sientan incómodos cuando una mujer es demasiado sentimental, porque en nuestra sociedad el hombre está obligado a ser más fuerte, resultándoles difícil manejar sus sentimientos. "Entonces si no pueden manejar su propia emocionalidad, les cuesta mucho más manejar la de sus parejas".

5.- Llevarlos de compras
Para muchos hombres no existe diferencia entre un zapato con taco aguja o con terraplén. Para ellos son sólo zapatos. Es por esto que les molesta “vitrinear” o pasar horas eligiendo un pantalón. Esto porque los hombres son muchos más directos. Compran lo que les gusta en primer lugar y no se dan el tiempo de mirar otras opciones. Así, obvio que les molesta que su novia lo pasee por el mall.

6.- Ser inseguras
Esta molestia en los hombres se debe principalmente porque muchas veces se les obliga a entregar algo en la relación que no están dispuestos a dar. Esto, agrega, porque las mujeres necesitan estar con un hombre que les dé seguridad y no todos se sienten cómodos con este papel.

7.- Hablar sin parar
Los hombres alegan que cuando preguntan algo a las mujeres, ellas responden en 10 minutos algo que no daba para más de dos. Esto se debe, porque las mujeres les dan ciertos matices a los mensajes, pero los hombres, al tener un estilo de comunicación más concreto, les molesta que alarguen tanto la conversación.

8.- Usar el sexo como un arma
Los especialistas señalan que esta es una mala percepción de los hombres. No es que las mujeres usen el sexo como moneda de cambio, sino que para ellas es mucho más difícil separar lo emocional con lo corporal, cosa que los hombres sí pueden hacer. "Si están peleados y la mujer no quiere tener relaciones, el hombre siente que lo están castigando, pero en realidad es que ella no tiene ganas porque existen problemas a otro nivel de la relación".

9.- Actuar inocente, casta y pura.
Según el sitio AskMen.com, una cosa que les molesta mucho a los hombres es que oculten su pasado. Cada persona tiene su historia y que para estar en pareja cada uno debe aceptar los antecedentes del otro.

10.- Criticar a otras mujeres
Hablar de los otros se supone es propio de las mujeres, pero la verdad es que los hombres esconden esta faceta. "El hombre es mucho más reservado y menos explícito que las mujeres".

sábado, 25 de julio de 2009

La anorgasmia femenina, parte I

¿Qué se entiende como anorgasmia en las mujeres?

En el libro que escribimos con el licenciado Rosenzvaig, Sexualidad en la pareja, citábamos varias preguntas de consultantes efectuadas a través de la radio o de correo de lectores, que son bastante características en este tipo de casos:

Yo siento, aunque no llego al orgasmo, pero aclaro que no soy frígida. ¿Es curable?

Perdí por completo el orgasmo, ¿puedo recuperarlo?

Hace 6 años que me separé y he reiniciado mi vida sexual con otro hombre, pero con él no termino. ¿Estoy perdida para siempre?

¿La frigidez es hereditaria?

No puedo terminar con mi actual pareja: él eyacula demasiado rápido, con otras parejas a mí no me pasaba y él me dice que con todas sus parejas anteriores ellas acababan con facilidad, ¿estaré con un problema psicológico?

¿La ausencia de orgasmo en la mujer se debe a alguna enfermedad orgánica?

Nunca puede llegar al terminar, a veces me ha parecido que lo tenía pero no estoy segura, ¿cómo puedo saber con certeza si lo consigo?

Por más que me esfuerzo no logro terminar con mi pareja y eso que él me estimula de distintas maneras

Estas preguntas son bastante características en nuestros consultorios. Y llama la atención que muchas mujeres se sienten desesperanzadas de poder lograr el orgasmo. Hay autores que prefieren hablar de mujeres preorgásmicas, por considerar que toda mujer, adecuadamente estimulada, es capaz de llegar a obtenerlo.
Dentro de las llamadas anorgásmicas podemos diferenciar aquellas que no logran excitarse ni lubricar bien - aunque tengan deseos de hacer el amor- de quienes aunque lubriquen (“mojarse”, en términos populares) y consigan altos picos de excitación, no logran el orgasmo. Los casos más frecuentes lo vemos en el segundo grupo.

¿Es correcto el término frigidez?

Si bien popularmente todavía se sigue usando el término de frigidez y muchas mujeres preguntan o concurren a la consulta para saber si son o no “frígidas”, podríamos decir que hoy la Sexología desglosa este cuadro en otros dos distintos: la mujer que tiene poco o ningún placer erótico ante la estimulación sexual y aquella que aunque puede excitarse en determinadas circunstancias no llega al orgasmo o lo logra con gran dificultad.
Hay que diferenciar también a la mujer que nunca ha experimentado placer erótico con nadie y en ninguna situación, de aquellas que han respondido en alguna ocasión a la estimulación adecuada y al placer sexual y dejan de responder sólo en situaciones específicas. Recuerdo a una paciente que refería lo siguiente: “con aquel muchacho me excité mucho y tuve un orgasmo brutal, pero... me asusté, pensé en que si seguía así me iba a volver loca, que me iba a descontrolar, ¿adónde llegaría por ese camino? ...”; posteriormente reprimió esta posibilidad orgásmica y sólo pudo volver a “sentir el clímax” -según sus palabras- luego de la terapia.

Los síntomas del primer grupo serían:

Falta de excitación

Ausencia de reacciones ante la estimulación sexual

No se lubrican vaginalmente

No obtienen placer

No hay erección de los pezones ni enrojecimiento de la piel ni aumento de la frecuencia cardíaca

No llegan al orgasmo

En el segundo grupo, que constituyen las anorgasmias más frecuentes vemos que:

Pueden excitarse y gozar

Hay lubricación vaginal

Hay reacciones genitales y extragenitales propias de la etapa de excitación

A pesar de que se excitan no llegan al orgasmo

¿Cuál es el orgasmo normal: el vaginal o el clitoridiano?

Cabría aclarar un par de cosas: por un lado, si bien el orgasmo es la culminación del placer erótico, algunas mujeres gozan de las relaciones sexuales aunque no puedan terminar; por otro, este tema tan debatido, particularmente desde Freud, que refiere a lo que se denomina orgasmo vaginal y lo que se llama orgasmo clitoridiano, reservando una presunta normalidad para el primero y lo patológico o inmaduro para el segundo. Hoy decimos que ambas situaciones son normales. El mal llamado orgasmo clitoridiano, que es aquel donde la mujer termina por estimulación directa y no por la penetración, ha dejado de ser una situación enferma y criticable, porque en definitiva el clítoris y los labios menores configuran una estructura especializada en la recepción de los estímulos placenteros.

A continuación transcribiré algunas otras preguntas del correo de lectores:

Quiero saber si es mal tener orgasmo clitoridiano en lugar del vaginal

¿Las mujeres que tienen orgasmo vaginal pueden tener orgasmos clitoridianos?

¿Cómo se puede detectar cuando una mujer tiene un orgasmo vaginal?

¿El orgasmo vaginal es sinónimo de madurez en las mujeres que lo sienten?

En mi pareja cuando mi compañero me estimula la zona del clítoris, ya sea con la boca o con la mano, logro con facilidad el orgasmo; pero esto no sucede así con la penetración, ¿es normal?

En primer lugar debo aclarar que la respuesta orgásmica es una sola, aun cuando los estímulos sexuales puedan recibirse a través de distintas zonas del cuerpo, o con la fantasía. Hay mujeres que tienen orgasmo por estimulación de los pezones -y a nadie se le ocurriría hablar de “orgasmo mamario”- , otras, por caricias en el Monte de Venus, o por estimulación en la zona anal. Están aquellas que constituyen el grueso de la población femenina (un 50% aproximadamente) que además de la penetración necesitan ser estimuladas en la zona del clítoris y de los labios menores. Sólo un 35% llega exclusivamente por penetración, con la salvedad de que siempre la estimulación directa o indirecta del clítoris participa de esta respuesta.



No experimentan el orgasmo de ninguna manera un 10% aproximadamente

No lo experimentan con un compañero determinado un 10 % aproximadamente

Lo experimentan mediante el coito además de “estimulación clitoridiana” aproximadamente un 50%

Llegan al orgasmo mediante el coito por penetración, sin “estimulación clitoridiana” adicional casi un 30%

viernes, 17 de julio de 2009

¿COMO PODEMOS COMBATIR EL ESTRES?






Muchas mujeres vivimos en constante estrés, puede que sea por nuestra vida ajetreada, las prisas, el ambiente en el que nos encontramos, el ruido de la calle, los congestionamientos de la ciudad… pero el motivo principal del estrés suele encontrarse en nuestros propios hogares.

Incluso es estresante cuando por motivos económicos tenemos que trabajar fuera de casa y cuando llegamos a casa vemos un montón de labores del hogar pendientes de hacer, con lo que nuestro trabajo y estrés nunca termina.

Cada cual lleva el estrés de diferente manera, y se encuentra con situaciones diferentes. Sobre todo la mujer, que tiene que estar pendiente de los niños, de la ropa que esté limpia, de estar pendiente de la hora para tener en la mesa una rica comida para cuando llegue la familia… en fin, eso muchas veces nos deja con dolor de cabeza, con ese malhumor que se refleja en nuestro rostro…

¿Qué puede ayudarnos a salir del estrés?
Aunque sorprenda, el sexo puede ayudar. Estudios nos muestran que con las relaciones sexuales se estimula la liberación de sustancias como la oxitocina, la serotonina y las endorfinas, que ayudan a dar sensación de bienestar. La oxitocina, además está involucrada con la formación de sentimientos profundos hacia la otra persona. El contacto piel con piel influye en la reducción de estrés y la ansiedad. Un estudio nos revela también, que el sexo mejora la autoestima cuando se practica de forma amorosa y en conexión con la pareja.

Creo que es un tema bastante de interés para las mujeres que vivimos apresuradas y nos estresamos fácilmente… Además, en cierto modo nos ayuda a entablar mayor unión entre pareja, disfrutamos del momento, nos brinda un lindo momento junto a la persona que amamos, e mientras a la vez nos libera de nuestro malhumor y ansiedad.

Somos muchas las mujeres que cuando llega la noche estamos tan cansadas por el día estresante vivido, que sólo deseamos dormir, descansar y reponer fuerzas para enfrentar un nuevo día con más bríos… Ese estrés nos separa de nuestra pareja, deseando no estar junto a él, pero el simple hecho de acercarnos o darnos una pequeña caricia puede ayudar, pero por lo contrario, tendemos a demostrar a alejarnos, enojarnos, y malhumorarnos con nuestra pareja mientras él se queda con las ganas de hacer el amor.

Es cierto que el cansancio nos vence, pero igual qué grato es sentirse deseada, qué lindo es saber que despertamos deseos y pasión… Pienso que si nos llega la noche estando tan cansadas, sería bueno tomar una ducha con toda calma, dejar el estrés bajo el agua y ponernos lindas para ir al lecho en donde sabemos que él está esperándonos para llenarnos de besos y caricias. Y si como dicen los psicólogos el sexo ayuda a desestresarse, entonces amigas sería bueno pasar esos lindos momentos llenos de pasión y deseos con nuestra pareja, dejar que nos demuestren cuánto les gustamos y nos desean y así gozar a la vez que nos quitamos ese estrés que nos agobia con las labores del día.